Luis Einaudi (1874-1961) (http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/05/10/_-02193763.htm) fue periodista, economista, senador del reino de Italia y el primer presidente de la República Italiana elegido de acuerdo a la norma de la nueva constitución. Exilado en Suiza durante el fascismo escribió una serie de artículos compendiados en el libro “El florilegio del buen gobierno”.

El escrito que estoy posteándoles ahora, creo yo, que tiene una especial utilidad para los lationoamericanos que estamos sufriendo las experiencias populistas.

Habla de la dificultad de encontrar las respuestas, de lo dificil que es resolver los problemas sociales y de que, a la postre, el camino fácil es falso y nos aleja más de la resolución del problema.

Como yo veo la cosa, los que plantean el camino fácil son resentidos que buscan venganza antes que la soluciones. Son, a decir de Nietszche, las tarántulas que quieren inyectarnos su veneno, que odiemos como ellos y que bailemos su tarantela de violencia y enfrentamiento (Así habló Zarathustra, de las tarántulas, pag 105, ed Aguilar).

Los que eligen el camino tortuoso no caen en la trampa de asignar los problemas a los “enemigos del pueblo”. Saben que la verdad es esquiva y que se necesitan de muchas ideas y muchas opiniones encontradas para corregir errores y avanzar en un camino que, de ninguna manera está escrito.

El camino derecho y el camino tortuoso
Luigi Einaudi

En cuestiones económicas y sociales, el camino derecho, salvo excepciones rarísimas, es falso. Sólo es seguro y, efectivamente más rápido el camino tortuoso, a lo largo del cual caen los hombres, retornan sobre sus pasos, experimentan, fallan, vuelven a probar y a veces tienen éxito. Recuérdenlo siempre: cuando escuchen a alguien que les prometa, con fácil seguridad, la solución cierta de un problema social, que les ofrezca un específico para las enfermedades sociales, que les haga ver, más allá de un temerario período de restricciones necesarias para vencer al enemigo, el adversario del bienestar y la abundancia, que les denuncie un monstruo a combatir (vg. el capitalismo, o el comunismo, o el fascismo, o la reacción etc.), para hacer triunfar el ángel y el paraíso terrestre (vg. el mismo comunismo, o el socialismo, o el corporativismo, etc.), recuerden que quien así les habla es, en la mejor de las hipótesis, un iluso y más probablemente un charlatán, y desconfíen de él. Solamente el camino largo, sembrado de tribulaciones es bueno, pues sólo recorriéndolo aprende el hombre a mejorarse a sí mismo y a hacerse digno de la meta que quiere alcanzar. (Del libro “Lecciones de política social”, 1944)