Sacarle la punta al lápiz con una tijera y lustrarse los zapatos con la colcha, son cosas que el tipo hace a cada rato. Sacar tornillos con una uña y rascarse la oreja con un fósforo, también.

El tipo tiene una práctica de la vida, que es lo que le da la llamada experiencia. Pero carece de una teoría de la vida, que es lo que le permitiría reunir en cualquier momento todos los recursos para afrontar con éxito a cualquiera que fuesen el enojo, la pena o el miedo.

El teórico es el tipo que desde que el perro era niño lo acostumbró a no acucharse en las sillas del comedor. El práctico es el tipo que, habiendo descuidado (para no perder el tiempo) la educación del perro, cuando lo ve en la silla le tira con algo y rompe el florero.

El teórico es el que elige la ballenita del tamaño del cuello, y el práctico es el que rompe la larga, sin tener en cuenta que después resultará corta para otro cuello más alto, dando motivo a la frustración del intento de erguirlo con la ballenita mutilada,o un inútil y antiestético pataleo.

El tipo no ha logrado aún la baquía que le facilite el manejo de las cosas, ni su propio manejo. Estruja el tubo de la pasta de dientes creyendo que así “hace más rápido”, sin recordar que la próxima vez tendrá que extraer la pasta con una horquilla.

Se saca los zapatos sin desatar (“para hacer más pronto”, y a la mañana siguiente, para desatarlos en el aire emplea un tiempo cuatro veces mayor del que hubiese empleado dasatándoselo puestos.

Siempre ha sido más fácil manipular un zapato relleno que uno hueco.
El tipo vive en borrador, dispusto a pasarse en limpio al día siguiente. Pero, como al día siguiente no tiene tiempo, en vez de ir puliendo horas que agracien, luego, al agazapado recuerdo, va amontonando escombros, que ha de dificultar a la siguiente tentativa.

No tiene noción del tiempo.

Cuando el tipo es lerdo dice: “hay que darle tiempo al tiempo”; y el tiempo pasa, entonces, inútilmente por el tipo. Cuando el tipo es nervioso dice: “hay que aprovechar el tiempo”; pero como lo llena de empujones, de surmenages, es él, de esta manera, quién pasa inútilmente por el tiempo.

Cuando el tipo no hace nada dice que está “haciendo tiempo”. Pero si cuando no hace nada, “hace tiempo”, ¿cómo es que le falta tiempo cada vez que lo necesita?

El tiempo es la dimensión fundamental del tipo. Es el medio maravilloso a través del cual el tipo dura. No es el cambio el que es producido por el tiempo, sino que es el tiempo el que es producido por el cambio. El tiempo existe, en tanto que existe la actividad creadora, el tránsito de lo que no es a lo que es.

Cada hora del tiempo (“quanta” en el fluir incesante) es como un castillo encantado. Sin embargo, el tipo no llega a prender nunca la palabra mágica que hace dormir a los dragones que cuidan el castillo. Ni consigue la llave para entrar por la puerta de los escuderos.

El tipo no advierte que el tiempo que se amontona en el recuerdo no compensa nunca del que se achica para la esperanza.

Mientras le pone tiza al taco de billar, dice el tipo: “voy a matar el tiempo”. Y es el tiempo quien mata.

Mata por su falta, que no es por su presencia: como el aire…

Mata totalmente cuando se le confunde, cuando se le revuelve, cuando se le mutila. Si se sabe dignificarle la marcha, en cambio, sólo la vida es lo que muere… El tiempo fluye generoso, marcando en la memoria la lección de su ayer, poniendo frente al paso la cancha de su hoy y agraciando con un gesto de convite a su mañana.

Y el tipo o desatiende lo vivido y cae del pasado al presente como cae una culebra del techo, para luego tener que pasar el porvenir curándose del golpe, o emplea el presente en hablar, aprensivo, de la marca que le dejó el pasado, y entonces, entra al porvenir descalzo, hablando sólo, mirando si lo siguen…

Todo, empero, es presente. Hay un presente del pasado, un presente del presente y un presente del futuro.

Y al tipo le caben, dentro de eso, tres dimensiones milagrosas: la del paso hacia adelante, la del pensamiento hacia adentro, la del sueño hacia arriba.
Cuando se anden, a través de los caminos todavía intransitados de esta alma arrecida de secretos y de encantos, obtendrá el tipo en cada minuto la revelación de su eternidad.

Wimpi: El Gusano Loco: Link PDF para descargar