Saber quién soy

Posted by on May 18, 2013 in Blog, Filosofía | 0 comments

“May your hands always be busy. May your feet always be swift. May you have strong foundation When the wind of changes shift.” Bob Dylan. For ever young.     Mi abuelo al morir dejó la instrucción de publicar un aviso fúnebre en el Corriere della Sera. Este debía decir “Murió Carlo Pirovano, milanés y alpino”. La historia no dejaría de ser una linda e intrascendente anécdota familiar sino denotara algo que escasea llamativamente en estos tiempos y que, creo, es interesante debatir. Estoy hablando del saber quién se es. Tan simple como eso, qué somos. En un mundo de noticias envejecidas antes de nacer y de cinco minutos de fama. En un mundo donde Heráclito ha quedado inmóvil y pasmado frente a la correntada de su río el problema del ser toma dimensión moral y estética. Moral porque para estar obligado es necesario reconocerse con algo y estético porque la belleza y el atractivo tienen que ver con la idea de asir una cosa. El movimiento puede ser estético pero para ello debe mantener la idea, el concepto que le da sentido. Sin sentido el movimiento es espasmo. El ser tiene que ver con los dos grandes motores de la  humanidad: El amor y la inteligencia. Ninguno de los dos puede operar sin el preconcepto de que las cosas son algo inteligible o algo deseable. Su contrario, el “no ser” es sinónimo de incertidumbre. Aún dentro de un continuo espacio-tiempo si existe una trayectoria existe el ser que la recorre. Entonces el problema es la incertidumbre. El problema es la vida espasmódica. El problema es no reconocerse dentro del ser individual o colectivo sino como un desertor permanente de las lealtades a la conveniencia del momento. Tratemos de no desechar la virtud que esta conducta pueda llegar a tener cediendo a la corrección política que sostiene a su contrario. Para la moral Parménides siempre será el bueno y Heráclito el malo. Pero aquí hay un ser, es la moral y la estética del sobreviviente. Para quien lo único importante es la adaptación al cambio. Para quien no hay nada en el centro de los pliegues de su espíritu. En este extremo, el individuo ya no tiene una dirección. Es un gota muerta en la marea audaz de la humanidad donde existen gotas que hacen y se agrupan buscando influir. Vectores que se inmolan intentando mover al mundo y que mueren en el fracaso, ya que nunca logran imponer su dirección sino simplemente influir o incluso ser contraproducentes, pero desaparecen conscientes de que tuvieron un rol y un destino. Quien “no es” sólo dura, nunca fracasa pero tampoco tiene éxito ya que nunca tuvo otro objetivo que durar lo...

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En busca de un orden real

Posted by on Mar 18, 2012 in Blog, Filosofía, Política | 2 comments

Milán Kundera en “La Insoportable Levedad del Ser” dedicaba una parte de cada capítulo a un diccionario de palabras incomprendidas. Palabras con significado diferente para cada personaje.  Yo siento que la palabra “Federal” es una de esas palabras donde la carga afectiva es tan poderosa que su sentido se diluye en la incomprensión.  Sin ir muy lejos, para el país con la Constitución Federal vigente más vieja del mundo el significado es exactamente el contrario del que damos en nuestro país. En Estados Unidos, “los federalistas” eran, con Alexander Hamilton y John Adams a la cabeza, los partidarios de un mayor poder central, de un fuerte gobierno federal sostenido por una constitución que le otorgaba muchos de los derechos que antes detentaban las 13 colonias. Los federalistas fueron los centralistas. A ellos se opusieron “los antifederalistas” liderados por Jefferson y Madison que resistieron la Constitución Federal y bregaban por poner límites a este poder central. Los antifederalistas impusieron la “carta de derechos” que son las 10 primeras enmiendas a la Constitución Federal en donde se explícita una serie de derechos no delegados. La Argentina tuvo distinto origen que Estados Unidos. No estaba formada por un número de colonias que se autogobernaba sino que era un virreinato propiedad del rey de España. Votamos una Constitución Federal luego de años de guerra civil, anarquía y persecuciones. Organizamos un país en torno a un marco jurídico pero no lo cumplimos nunca demasiado. En 1883, Sarmiento publica su libro “Conflictos y armonías de las razas en Latinoamérica” y en su dedicatoria a Horace Mann escribe: “La persistencia con que reaparecen los males que creímos conjurados al adoptar la Constitución Federal y la generalidad y semejanza de los hechos que ocurren en toda Latinoamérica, me hizo sospechar que la raíz del mal estaba a mayor profundidad que lo que los accidentes exteriores del suelo dejaban creer”. Y un poco más adelante comenta: “Hemos educado 4000 doctores en leyes desde 1853 en que se reorganizaron las universidades. En 1845 tenían ustedes estudiando en “Law schools”, menos de quinientos alumnos y, sin embargo, en las cámaras y los congresos, en los consejos y ministerios cada vez ignorase más el derecho. Legisladores y Ejecutivos violan a más y mejor los preceptos que eran sacramentales hace 30 años”. El Sistema Federal es un muy buen sistema. Es un sistema que reconoce las diferencias culturales ideológicas  y sociales de las distintas regiones. Todo el mundo sabe lo distinto que son un Alemán de Baviera y un Berlinés. Un Farmer de Alabama, un comerciante de Miami o un emprendedor de San Francisco. El Sistema Federal propone una división de poderes geográfica que complete la división de poderes de la republica y que...

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Reflexiones sobre la utilidad

Posted by on Feb 3, 2011 in Blog, Filosofía, Literatura | 1 comment

“Podrías hacer algo útil“. Esa era la frase obligada de mi madre cuando me veía tirado frente al televisor. Se puede decir que mi infancia fue un asedio a la necesidad de encontrar sentido a mi tiempo. Siempre justificando la real o imaginaria utilidad de lo que hacía. Hoy ya hecho un animal de edad provecta la utilidad sigue persiguiéndome con su mandato. Y para colmo de males, como buen economista la utilidad ha sido para mi vida la definición de lo que tiene valor frente a lo que no lo tiene. Carne de psicólogo. El problema más grave con la útilidad es que requiere, como fundamento “sine qua non” de un objetivo. De un sentido de la vida. Sin ese sentido no podemos saber qué es útil y qué es inútil. ¿Útil o inutil para qué? Es cierto que la naturaleza nos provee de una respuesta más o menos obvia y evidente. Estamos para durar, como las plantas, los animales y los planetas; nacemos, transitamos y morimos. Algunos más afortunados también nos reproducimos. También están los religiosos que sostienen que todo esto se encuentra dentro de un plan divino. Todos ellos pueden encontrar más o menos justificable la útilidad de sus acciones. Pero qué pasa cuando los objetivos cambian. Todo nuestro pasado pasa a ser una pérdida de tiempo. ¿Un matrimonio fallido o un empleo que nos aburre hace que nuestra vida no valga la pena? Tengo la sospecha de que mi vida no requería de ninguna racionalización para ser lo que iba a ser. Algo así como un determinismo darwiniano me dice que los objetivos son mucho más profundos que la representación de los objetivos que permanentemente verbalizamos. Almafuerte decía que todo era victoria porque nunca podríamos vivir una vida diferente a la que efectivamente vivimos. Será por eso me gustó tanto el speech de Jobs en Stanford (http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY ). No deberíamos preguntarnos por la útilidad de nuestros actos, simplemente confiar en que los puntos que dejamos en la vida se van a conectar de alguna manera y tendrán sentido. Jeremy Bentham http://es.wikipedia.org/wiki/Jeremy_Bentham, fundador del utilitarismo, molesto por el presaico nombre que le habían asignado a su movimiento, pensó en cambiarlo por Felicitarismo. Lo útil es lo que nos hace felices. Nadie muere por las cosas útiles. Tenemos la necesidad de dar la vida absurdamente. Es la reafirmación del ‘nonsense’ de la existencia. Morir inútilmente una vida sin sentido es la única forma de...

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Demografía, educación y desarrollo

Posted by on Ene 1, 2011 in Blog, Economía, Filosofía, Finanzas | 2 comments

Cuando se analizan las políticas de desarrollo económico que han tenido éxito en el mundo, lo que más sorprende es lo poco efectiva que han resultado las llamadas “políticas activas” llevadas a cabo desde el Estado. Llamamos “políticas activas” a aquellas que buscan generar algún tipo de aceleración deliberada en alguna variable de la economía, sea ésta la industrialización, la distribución de la tierra o la distribución del ingreso más allá del desenvolvimiento natural de un sistema de mercado. Obviamente ha habido casos catastróficos de masivo empobrecimiento como “El gran salto adelante” de Mao o algunos “planes quinquenales” de los regímenes soviéticos. Pero en la mayoría de los casos han sido experimentos neutrales y desperdicio de dinero. Sí existen dos grandes políticas públicas que siempre han rendido sus frutos a las naciones que buscan acelerar desempeño económico; buenas políticas de población y buenas políticas educativas. Durante el siglo XIX dos países americanos adoptaron sendas políticas públicas tendientes a llenar sus fronteras de trabajadores y a realizar una agresiva acción educativa tendiente a preparar a esa gran masa de población y a asimilarla a su territorio. Esos dos países duplicaron su población en treinta años y generaron un proceso de crecimiento que los acercó a sus pares más ricos: Estados Unidos de América y Argentina fueron dos países que despertaron la envidia del mundo durante la segunda mitad del siglo XIX. Pero estas políticas son hoy más vigentes que nunca. Los países pobres europeos, los tigres asiáticos, China e India explican sus increíbles tasas de crecimiento a partir de diferenciales poblacionales y crecimiento en sus niveles educativos. Todo lo demás es marketing. El mundo está envejeciendo, las tasas de crecimiento poblacional se encuentran debajo de los niveles de sustitución en los países más ricos, este fenómeno va a significar un cambio importante en todo el comportamiento de la economía mundial.  Por primera vez en la historia de la humanidad va a enfrentar una situación de abundancia de capital y escasez de mano de obra joven. A su vez, esta situación inédita crea dos problemáticas importantes y originales: el problema de la vejez y la división entre jóvenes educados y jóvenes sin educación. El primer caso se relaciona con la extensión del periodo productivo de los trabajadores, los sistemas de pensión existentes y su sustentabilidad, la obsolescencia del conocimiento y los gastos en salud. El segundo caso, tiene que ver con el valor del conocimiento y la innovación en una sociedad donde el capitalista será quien haya acumulado mayor conocimiento y pueda aplicarlo mejor en la sociedad. Lo más notable de toda esta realidad que nos está explotando en la cara es que ninguno de estos temas se encuentra en la agenda política de nuestro país y...

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Hobbes Recargado

Posted by on Dic 5, 2010 in Blog, Filosofía, Política | 0 comments

Es oficial; Hobbes se ha puesto de moda entre los jóvenes polítologos. No es que sorprenda ya que es un filósofo potente y atractivo, quizá más crudo que el viejo Nicola Macchiavello quien nunca abandonó totalmente su saudades por la república perdida. Y, por cierto, es muy oportuno para quienes gustan de justificar un accionar que sólo explique la búsqueda y concentración del poder. Lo que me viene extrañando es esta cosa que de llamarlo “filosófo político liberal”, ya que en esto me parece que se están pasando con el revisionismo. En cualquier momento Richellieu va a ser “el inventor de la economía de mercado” y Bismarck “un defensor de los derechos del hombre”. Y así ya casi explicamos cualquier cosa… Hobbes como Bodino antes y Bousset después son conservadores cuyo pensamiento se orienta a justificar un estado absoluto. Es cierto que de los tres, Hobbes es el más científico y de mejor lógica, pero su pensamiento se encuentra tan lejos del pensamiento liberal como el de Stalin o el de Mussollini. Toda la arquitectura argumentativa de Hobbes se origina en un miedo viseral a la guerra civil y a la anarquía. Frente a esta alternativa, muy real en su vida ya que pasó exilado en Francia los 11 años de lucha entre el parlamento y los Estuardo, justificó de manera notable el rol del estado: “…el arte del hombre… puede fabricar un animal artificial… Más aún: el arte puede imitar al hombre, esa obra maestra racional de la naturaleza. Pues obra del arte es, ciertamente ese gran Leviathan que se llama cosa pública o Estado (Commonwealth), en latín Civitas, y que no es otra cosa que un hombre artificial, aunque de una talla mucho más elevada y de una fuerza mucho mayor que las del hombre natural, para cuya protección y defensa ha sido imaginado. En él la soberanía es un alma artificial, puesto que da la vida y el movimiento al cuerpo entero… La recompensa y el castigo… son sus nervios. La opulencia y las riquezas de todos los particulares son su fuerza. Solus Populi, la salud del pueblo, es su función… la equidad y la leyes son para él una razón y una voluntad artificiales. La concordia es su salud; la sedición, su enfermedad, y la guerra civil, su muerte. los pactos y los contratos que, en el origen, presidieron a la constitución, a la agrupación y a la unión de las partes de este cuepo político se parecen a este fiat o hagamos al hombre que pronunció Dios en la creación”. Hobbes tiene una famosa frase en la que explica su tempramento tímido y prudente a partir de su nacimiento en el mismo momento en que la...

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Credo

Posted by on Nov 2, 2010 in Blog, Filosofía, Política | 10 comments

Creo en la libertad individual. No como un regalo divino, sino como una tarea diaria de hombres que valoran más su dignidad que su fortuna. En definitiva, la fortuna tiene que ser muy grande para compensar el no poder caminar junto a tu prójimo con la cabeza alta. Creo en la democracia republicana, esto es aquella que es tolerante con el pensamiento ajeno y que respeta los derechos de las minorías. La democracia no es sólo contar votos, es aceptar la diversidad en todas sus formas y condenar el uso arbitrario del poder. Creo en el imperio de la ley. De una ley general, pareja para todos. De leyes sencillas que todo el mundo conozca y se puedan cumplir. De leyes del tamaño de los hombres que no requieran ser un santo ni inmolarse para estar dentro de la legalidad. Creo en la responsabilidad individual. Es una ilusión pensar que nuestra vida depende de otro, distinto a nosotros mismos. Nuestras acciones pueden afectar a otros pero, sobre todo, repercuten en nosotros. Creo que ningún hombre se engaña a sí mismo en su último minuto de vida. Creo en el trabajo diario como ejercicio de vida. En la humanidad creativa construyendo un futuro mejor. Si el trabajo es sólo deber, entonces es esclavitud, si creemos que es el disfrute momentáneo, entonces no tiene límites y nos consume. El buen trabajo es la disciplina difícil que nos gratifica al final del día. Creo en la libre empresa y en la creatividad del hombre. Ambas nos sacaron de la miseria más absoluta y de la condición de animal enfermo y nos proyectaron a un mundo donde la pobreza puede desaparecer. Ambas son la prueba de la llama divina que arde en cada hombre. Creo en fijar límites y en amar los horizontes. El peor pecado del hombre es creer que la voluntad todo lo puede y que no existen costos para lo que se hace. Los pasos pequeños acordados con los hermanos hacen que el avance sea constante y plácido. El error de Ícaro fue no escuchar a su padre. Creo que la gente es buena y busca la felicidad. Pero cuando la acorrala la miseria o la encandila el poder, la gente puede actuar de manera peligrosa y autodestructiva. Por eso creo que es importante que el poder esté muy dividido y que combatamos la pobreza. Con pocas leyes sabias a las que todos estemos sometidos y sin pobreza, la sociedad toda mejora. Creo en la discusión y en la crítica como método de acercamiento a la verdad. Creo que existe una verdad y una realidad que supera a los hombres. Y que nuestro objetivo en la vida, eso que nos hace seres humanos, está en...

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