Teoría de valorización de activos

Posted by on Jun 6, 2010 in Blog, Economía, Finanzas | 1 comment

Uno de los libros que más me ha ayudado sobre las crisis financieras es el clásico de Burton Malkiel, “A random walk down wall street” (http://en.wikipedia.org/wiki/A_Random_Walk_Down_Wall_Street). En el mismo, el profesor de Princeston trata de describir tanto teórica como históricamente el devenir de las distintas burbujas financieras y crisis económicas a lo largo de la historia del capitalismo. Las dos columnas fundamentales en la que asienta su descripción son las teorías del “valor intrínseco” y la teoría de los “castillos en el aire”; siendo la espada más representativa de la primera, Irving Fisher http://en.wikipedia.org/wiki/Irving_Fisher y de la segunda, Sir John Maynard Keynes http://en.wikipedia.org/wiki/John_Maynard_Keynes . Ambas buscan dar respuesta a una pregunta fundamental en la teoría económica capitalista. Ésta es: por qué las cosas tienen valor y cómo determinar el mismo. La teoría del valor intrinseco sostiene que los instrumentos financieros tienen un valor determinado en base a los fundamentos que subyasen en ese instrumento. En consecuencia, puede conocerse el valor de ellos, a través de un cuidadoso análisis de rentabilidad. Esta teoría es sostenida en la actualidad por numerosos inversionistas siendo el más famoso Warren Buffet http://www.invertirenbolsa.info/libro_bolsa_the_warren_buffet_way_robert_g_hagstrom.htm . Keynes sostenía, en cambio, que era de dudosa utilidad sumergirse en el estudio del valor de un producto financiero cuando su valor dependía tan dramáticamente de la opinión de los otros inversionistas. En sus propias palabras, “no es razonable pagar 25 por una inversión en la que se considera que las perspectivas de rendimiento justifican un valor de 30, si a su vez considera que el mercado la valorará en 20 de aquí a tres meses”. Para Keynes, lo importante eran las expectativas de la gente y, aunque nunca formuló una teoría sobre como se formaban las mismas, abrió un campo para el estudio de la economía influenciada por ellas. Es interesante hacer notar que, mientras la teoría del valor intrínseco no explica las burbujas, los pánicos y los cracs financieros sino que se centra en el largo plazo. Para La teoría de los castillos en el aire el valor es algo tan subjetivo que puede generar booms o pánicos en cualquier momento y casi sin motivo aparente. Basta que la gente crea que el activo va a seguir subiendo para que lo adquiera y esto provoque que su precio se convalide. Oskar Morgentern http://homepage.newschool.edu/het/profiles/morgenst.htm defiende este punto de vista en su “Theory of games and economic behavior”. En una economía de intercambio, el valor de cualquier activo depende de una transacción presente o en perspectiva. Morgentern consideraba que todo inversionista debería colocar sobre su escritoio la máxima en Latín: “Res tantum valet quantum vendi potest” “Las cosas valen tanto como lo que puedas obtener al venderla” Y aquí, dos teorías:...

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Hablemos de inflación

Posted by on Abr 13, 2010 in Blog, Economía | 1 comment

“Nosotros queremos ahorrar todos los días,y todos los días necesitamos más”“Aquel papel en vez de oro y perlas,es tan cómodo, uno sabe lo que tiene”.“Imprimamos entonces toda la nochediez, treinta, cincuenta, cien, están listos.No se imaginan qué bien le hizo al pueblo”.Wolfgang Goethe, Fausto II Me gusta jugarla de ortodoxo, entre otras cosas, porque la vida me ha demostrado que -la mayoría de la veces- los ortodoxos tienen razón. La ortodoxia puede no ser siempre la verdad, pero siempre es la que tiene los mejores argumentos. Y esto es así, porque es la posición que ha tendido más tiempo para construir su estrategia de defensa. En cuanto a la inflación, la ortodoxia es muy clara; siempre y en todo lugar que exista un fenómeno inflacionario, se verifica un proceso de expansión monetaria, se emite dinero de más. Es interesante notar que no existe doble implicancia, esto es, puede darse la emisión monetaria sin la presencia de inflación. Este hecho hace que mucha gente se niegue a aceptar la primera premisa, asignándole la causa de la inflación a la especulación de comerciantes voraces en su afán de lucro. Mirar las consecuencias como causas de inflación y ha tenido gran aceptación como argumento en casi todos los gobiernos de la historia desde los romanos hasta Chavez, pasando por Napoleón, Luis XIV, Mussolini y Carter. Este argumento tiene un grano de verdad que debe ser tenido en cuenta a la hora de analizar la inflación como fenómeno financiero sobre el cual tomaremos decisiones que van a afectar nuestra riqueza. Los empresarios y comerciantes fijan el precio más alto que puedan, esto es el que les permite obtener el mayor ingreso. Si aumentan su precio por encima de este valor, su ingreso se va a ver afectado porque van a facturar menos. Entendiendo este comportamiento (muy humano por cierto), ahora podemos investigar que pasa por el cerebro de quien debe fijar un precio cuando por algún motivo su demanda aumenta. El panadero ve que vende más pan y no sabe, porque no tiene todos los datos de la economía si esto se debe a que hay un aumento genuino de riqueza producido por un mayor crecimiento económico o si este incremento se debe que el gobierno está emitiendo dinero para pagar sus cuentas. Si fuera lo primero, la mejor estrategia sería agrandar la panaderia para producir más pan; si se trata de lo segundo, lo conveniente es aumentar los precios. Es una desición difícil porque si invierte; y la causa es la emisión, la mayor producción no será colocada en el mercado y su inversión no será rentable. Y si aumentara los precios; y lo correcto era invertir, perderá mercado frente a la...

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Cuando veas un Cluster, tratalo con cariño

Posted by on Feb 11, 2010 in Blog, Economía | 1 comment

Los hacedores de políticas públicas se avalanzan sobre las palabras como los chicos de los cumpleaños se tiran sobre los caramelos de las piñatas. Sin razón y sin pudor. Como diría ‘el loco de Dinamarca’ son sólo palabras, palabras, palabras. Pero la realidad muchas veces va más allá de los delirios psicodélicos de nuestros políticos vernáculos y, algunas palabras de moda esconden interesantes posibilidades. Eso es lo que pasa con la palabra cluster. Tanta gente se llena la boca con la palabra clusterización que ya creen que es una política pública como el emitir moneda, cobrar impuestos o endeudarse. El cluster no es algo que surja o se instrumente desde el gobierno. Es un fenómeno de mercado que se produce en ciertas industrias donde la innovación es la mayor ventaja competitiva de sus firmas. La palabra cluster fue acuñada y divulgada por Michael Porter quien resaltó la tendencia de ciertas industrias innovativas a agruparse geográficamente para enfrentar los desafíos de la globalización. “Paradojicamente, la resistencia de las ventajas competitivas en una economía global descansan de manera creciente en los aspectos locales como el conocimiento, las relaciones y la motivación, cosas que los rivales más distantes no pueden tomar.” No todas las industrias se agrupan en clusters pero parece ser un fenómeno recurrente en aquellas que son altamente innovadoras e intensivas en capital humano. ¿Por qué entonces en la era de la información, en la sociedad post capitalista se produce este fenómeno de agrupación geográfica que parece tan anacrónico? Principalmente porque por más bytes, megabytes y gigabytes que se puedan enviar xor segundo a través del mundo quienes detentan el capital humano son gente que requiere para su mejor desempeño de aspectos no racionales. Uno de ellos, otra gente cerca. La clusterización no es un fenómeno nuevo. Los movimientos literarios y cientiíicos son un ejemplo de clusterización donde la inteligencia se estimula y la cooperación y la competencia conviven en un contrapunto de tensión y fertilidad. Para volver a citar a Porter: “la presión de los pares, el orgullo y el deseo de sobresalir en la comunidad estimula a los ejecutivos a superarse uno de otro”. < /p> El cluster del vino en el valle de Napa no surgió porque allí la tierra era propicia para el cultivo de la vid, surgió porque un grupo de productores de vino se encontraron frente a la disyuntiva de tener que enfrentar a un muy antiguo y bien parapateado adversario como era la producción europea y necesitaron de cada neurona del grupo para desarrollar una estrategia exitosa. La economía todavía no ha ingresado al difícil campo de estudiar qué impulsa a cierta comunidad a ser creativa frente a otra que se comporta de...

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The Use of Knowledge in Society

Posted by on Ene 16, 2010 in Blog, Economía | 0 comments

El siguiente es un artículo de Friedrich Hayek publicado en el American Economic Review en 1945. Es, probablemente el artículo más influyente de este economista y uno que plantea un tema de mucha actualidad sobre el conocimento y la información. What is the problem we wish to solve when we try to construct a rational economic order? On certain familiar assumptions the answer is simple enough. If we possess all the relevant information, if we can start out from a given system of preferences, and if we command complete knowledge of available means, the problem which remains is purely one of logic. That is, the answer to the question of what is the best use of the available means is implicit in our assumptions. The conditions which the solution of this optimum problem must satisfy have been fully worked out and can be stated best in mathematical form: put at their briefest, they are that the marginal rates of substitution between any two commodities or factors must be the same in all their different uses. This, however, is emphatically not the economic problem which society faces. And the economic calculus which we have developed to solve this logical problem, though an important step toward the solution of the economic problem of society, does not yet provide an answer to it. The reason for this is that the “data” from which the economic calculus starts are.never for the whole society “given” to a single mind which could work out the implications and can never be so given. The peculiar character of the problem of a rational economic order is determined precisely by the fact that the knowledge of the circumstances of which we must make use never exists in concentrated or integrated form but solely as the dispersed bits of incomplete and frequently contradictory knowledge which all the separate individuals possess. The economic problem of society is thus not merely a problem of how to allocate “given” resources–if “given” is taken to mean given to a single mind which deliberately solves the problem set by these “data.” It is rather a problem of how to secure the best use of resources known to any of the members of society, for ends whose relative importance only these individuals know. Or, to put it briefly, it is a problem of the utilization of knowledge which is not given to anyone in its totality. This character of the fundamental problem has, I am afraid, been obscured rather than illuminated by many of the recent refinements of economic theory, particularly by many of the uses made of mathematics. Though the problem with which I want primarily to deal in this paper is the problem...

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El oficio de vender

Posted by on Dic 23, 2009 in Blog, Economía | 1 comment

“Pero los hombres son esclavos de sus palabras. Se lanzan iracundos contra el materialismo, como ellos lo llaman, olvidando que no ha habido progreso material que no haya espiritualizado al mundo, y que ha habido muy pocos, si los hubo, despertares espirituales que no hayan malgastado las facultades del mundo en estériles esperanzas, en aspiraciones infecundas y, en creencias vacías y entorpecedoras”Oscar Wilde No creo que haya oficio tan maltratado y con peor imagen que el trabajo de comerciante. Aún el oficio de la prostitución presenta ciertos aspectos atractivos y, en cierta medida, llama a la compasión. Pienso que la raíz de todo el problema se encuentra en un cierto resabio medieval en cuanto a lo vil del trabajo comercial en contraposición al del guerrero o monje, tareas reservadas a las clases más nobles de la sociedad. Este hecho, sumado al desprecio medieval para con el manejo del dinero y al trabajo que realizó la intelectualidad del siglo XIX en contra del burgués, ha llevado a que hoy la ocupación de negociar productos y servicios sea vista como una tarea innoble que debe ser dejada a aquellas gentes que, por falta de educación o de alternativa laboral tienen que dedicarse a vender en vez de realizar tareas más edificantes. El vendedor no estudia su oficio en ninguna universidad. De allí se deduce que un comerciante nunca puede ser sabio. Y, por oposición, un sabio nunca será comerciante. Un médico no comercia, un profesor no comercia. Son apóstoles que se mueven en una dimensión superior a la del dinero para internarse en el sacerdocio de su vocación. El comerciante, en el imaginario popular es un sujeto orientado al lucro (esto ya de por sí es unresabio de la moral del medioevo) capaz de calzarle el producto que no necesita a un precio que no puede pagar al primer desprevenido que baje la guardia frente a él. La imagen que se tiene de quien practica el comercio también es graciosa. El arquetipo es el vendedor de autos usados, sujeto de mal gusto que usa trajes de colores impronunciables, congelado en una sonrisa prefabricada y con la capacidad de seducir con sus palabras al más taimado de sus parroquianos. Sin embargo, y más allá de estás caricaturas, el comerciante ha sido el factor más importante para el progreso de la humanidad. Ha sido el verdadero motor de este progreso. Su actitud de lucro lo ha llevado a plantearse de manera obsesiva cuales son las necesidades de la gente. Detrás de cada invento útil, siempre hubo un comerciante buscando divulgarlo y venderlo a la mayor cantidad de gente posible. Pensemos qué sería de la aviación si la hubieran descubierto los monjes del Tíbet...

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los héroes globales

Posted by on Dic 16, 2009 in Blog, Economía | 4 comments

Síntesis y comentarios sobre un informe de “The Economist” sobre emprendedorismo A pesar de la crisis mundial, el emprendedorismo disfruta de un renacimiento alrededor del mundo. La aspiración de los emprendedores no es sólo hacerse rico; ellos quieren jugar un rol importante en el forjamiento de un nuevo mundo. El emprendedorismo es una fuerza poderosa tanto para hacer el bien como para obtener resultados (for doing good as well as doing well). En 1942 Joseph Schumpeter dio la alarma sobre los peligros de la burocratización del capitalismo y la posibilidad de matar el espíritu emprendedor.En vez de tomar los riegos de la “destrucción creativa”, los economistas keynesianos aunaron a las grandes corporaciones con los grandes gobiernos, afirmando que podían proveer orden y prosperidad. Las perspectivas han cambiado y todo hace suponer que los emprendedores schumpeterianos están una vez más, conectándose por el globo.Desde la revolución reaganeana-teacheriana de los ochenta, los gobiernos de casi todas las ideologías han abrazado el entrepreneurismo.Reforzado por una creciente infraestructura de universidades y capitalistas de riesgo y corporizado por salvajes héroes de negocios populares, la actividad emprendedora necesita transformarse significando más una creación creativa que una destrucción creativa. El mayor productor de emprendedores en el mundo sigue siendo los EEUU, pero desde allí se ha esparcido por casi todo el mundo su evangelio. La globalización del emprendedorismo está ganando competitividad para todos, particularmente en el mundo rico. Los emprendedores pueden surgir de casi cualquier lugar, incluyendo las alguna vez cerradas China e India. Muchos de ellos alcanzan los mercados globales gracias al desplome de los costos de la revolución del ITC. Para mucha gente el término emprendedor significa simplemente que alguien empieza un negocio, desde un local en una esquina hasta un high-tec start up.Existe una definición más restringida y es la de alguien que ofrece una solución innovativa a un (frecuentemente desconocido) problema. Un emprendedor no se define por el tamaño de la empresa sino por el acto de la innovación. Esta definición tiene un impresionante pedigree intelectual comenzando por Schumpeter. Peter Drucker, el distinguido gurú del management, lo definió como alguien que “desordena y desorganiza”, “el emprendedor innova”, dice. “La innovación es el instrumento específico del emprendedor”. William Baumol uno de los economistas claves en este campo, lo describe como “el atrevido e imaginativo desviador de los patrones y prácticas de negocios ya establecidas”.Howard Stevenson, el hombre que más hizo por promover el estudio del emprendedorismo en el Harvard Business School, lo definió como “la persecución de oportunidades más allá de los recursos que usted actualmente controla”. El emprendedor innovativo no sólo es más interesante que su tipo replicativo. También tiene más peso económico porque genera más empleo. El emprendedorismo está lleno de...

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