La ley de Say: un ejemplo de causalidad

Posted by on Mar 20, 2011 in Blog, Economía, Política | 0 comments

En el día de hoy mi amigo @ajlopez me dió a leer su post sobre Jean Baptiste Say y su famosa ley sobre el equilibrio macroeconómico. Me parece que el tema es más que oportuno ya que la discusión sobre la ley de Say tiene que ver con discusiones del orden de “esto provoca aquello o viceversa”, es decir qué cosas son causa y qué cosas efecto en la realidad. Esta discusión que puede parecer a primera vista demasiado abstracta, tiene una enorme importancia en cuanto a política pública y es de alguna manera la clave para entender qué buscan hacer los políticos cuando intervienen en economía. Fue John Maynard Keynes quien dijo que “los hombres prágmaticos que se creen exentos de toda influencia intelectual generalmente son esclavos de algún economista ya difunto. Los partidarios incontrolados de la autoridad, que escuchan voces etéreas, exudan su frenesí de algún escritozuelo universitario de unos años antes”. Una de las cosas interesantes de las críticas de Galbraith y Keynes a la ley de Say es que ellos refutan una ley que Say nunca estableció. Decir que la oferta equilibra “mágicamente” la demanda no es una formulación; simplemente es un sinsentido. La controversia sobre la ley de Say nace prácticamente junto a la ley.   Si alguien está interesado en profundizar sus distintos aspectos le recomiendo el libro “Reconsideraciones de economía clásica“de Thomas Sowell. Este libro desgrana la controversia y la interpretación que los clásicos hacían de su formulación. La ley de Say en economía clásica comprendía seis proposiciones importantes: 1. Los pagos totales de los factores que se reciben por producir un volumen dado (o valor) de producción son necesariamente suficientes para comprar ese volumen (o valor) de producción. 2. No hay pérdida de poder adquisitivo en ninguna parte de la economía, ya que la gente ahorra hasta el límite de su deseo de invertir y no atesora más dinero del que necesita para sus negocios en un período determinado. 3. La inversión es sólo una transferencia interna, no una reducción neta de la demanda agregada. La misma cantidad que podría haber gastado el consumidor económico la gastarán los capitalistas y/o los trabajadores en el sector de bienes de inversión. 4. En términos reales, la oferta iguala a la demanda ya que cada individuo produce solamente a causa de su demanda de otros bienes y hasta el límite de ella. (A veces se apoyaba a esta doctrina, demostrando que la oferta iguala a la demanda ex-post) 5. Una mayor proporción de ahorro provocará mayor proporción de crecimiento siguiente de la producción total. 6. El desequilibrio de la economía puede existir solamente cuando las proporciones internas del producto difieren de las proporciones preferidas por los consumidores, NO porque el producto...

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Demografía, educación y desarrollo

Posted by on Ene 1, 2011 in Blog, Economía, Filosofía, Finanzas | 2 comments

Cuando se analizan las políticas de desarrollo económico que han tenido éxito en el mundo, lo que más sorprende es lo poco efectiva que han resultado las llamadas “políticas activas” llevadas a cabo desde el Estado. Llamamos “políticas activas” a aquellas que buscan generar algún tipo de aceleración deliberada en alguna variable de la economía, sea ésta la industrialización, la distribución de la tierra o la distribución del ingreso más allá del desenvolvimiento natural de un sistema de mercado. Obviamente ha habido casos catastróficos de masivo empobrecimiento como “El gran salto adelante” de Mao o algunos “planes quinquenales” de los regímenes soviéticos. Pero en la mayoría de los casos han sido experimentos neutrales y desperdicio de dinero. Sí existen dos grandes políticas públicas que siempre han rendido sus frutos a las naciones que buscan acelerar desempeño económico; buenas políticas de población y buenas políticas educativas. Durante el siglo XIX dos países americanos adoptaron sendas políticas públicas tendientes a llenar sus fronteras de trabajadores y a realizar una agresiva acción educativa tendiente a preparar a esa gran masa de población y a asimilarla a su territorio. Esos dos países duplicaron su población en treinta años y generaron un proceso de crecimiento que los acercó a sus pares más ricos: Estados Unidos de América y Argentina fueron dos países que despertaron la envidia del mundo durante la segunda mitad del siglo XIX. Pero estas políticas son hoy más vigentes que nunca. Los países pobres europeos, los tigres asiáticos, China e India explican sus increíbles tasas de crecimiento a partir de diferenciales poblacionales y crecimiento en sus niveles educativos. Todo lo demás es marketing. El mundo está envejeciendo, las tasas de crecimiento poblacional se encuentran debajo de los niveles de sustitución en los países más ricos, este fenómeno va a significar un cambio importante en todo el comportamiento de la economía mundial.  Por primera vez en la historia de la humanidad va a enfrentar una situación de abundancia de capital y escasez de mano de obra joven. A su vez, esta situación inédita crea dos problemáticas importantes y originales: el problema de la vejez y la división entre jóvenes educados y jóvenes sin educación. El primer caso se relaciona con la extensión del periodo productivo de los trabajadores, los sistemas de pensión existentes y su sustentabilidad, la obsolescencia del conocimiento y los gastos en salud. El segundo caso, tiene que ver con el valor del conocimiento y la innovación en una sociedad donde el capitalista será quien haya acumulado mayor conocimiento y pueda aplicarlo mejor en la sociedad. Lo más notable de toda esta realidad que nos está explotando en la cara es que ninguno de estos temas se encuentra en la agenda política de nuestro país y...

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La doble vida de China

Posted by on Nov 25, 2010 in Blog, Economía, Finanzas, Política | 2 comments

En los últimos días se ha escrito tanto sobre la cumbre del grupo de los 20 y sobre la supuesta “guerra de monedas” que me parece que amerita un intento de bajar todo esto al sentido común y hacer un pequeño aporte a la confusión general. Los países tienen una sola manera de aumentar sus ingresos, producir más. Pero esta producción tiene que cumplir con una pequeña regla de hierro, su costo tiene que ser inferior a su ingreso. Si esto no se cumple, no se crece, se decrece. Esto es lo que comunmente se conoce como competitividad. Un país puede ser competitivo si puede vender caro o si puede producir barato. En general los países ricos pertenecen al grupo de los que venden caro productos sofisticados y los países pobres son los que venden barato productos menos complejos. Los países pobres se dedican a esto porque como son pobres, el trabajo ofrecido por su población es barato y, en consecuencia sus costos son bajos. A medida que un país crece sus ingresos empiezan a aumentar y va perdiendo esta competitividad de país pobre; debiendo entonces, mejorar sus productos para poder competir como un país rico. Obviamente, esto es mucho más difícil, y algunos países fracasan, empobreciéndose nuevamente y reiniciando el procesos desde la nueva pobreza. El éxito es algo que nunca se compra con garantía. El fracaso siempre es algo traumático ya que nos enfrenta con nuestras limitaciones y nos obliga a aceptar la realidad por lo que sus consecuencias no siempre son la mejora sino que, a veces, son la negación, la caída en el populismo y la pérdida de libertades. Los primeros dos ejemplos de este proceso son Japón y Alemania. Ambos devastados después de la guerra le dieron un ejemplo al mundo de como ponerse de pie con esfuerzo y sacrificio. Ambos empezaron vendiendo productos muy baratos y fueron sustituyendo su producción por productos más sofisticados y con una mayor tecnología. Pero mientras Alemania aceptó el desafío de competir en un mundo global, Japón optó por cerrarse y controlar su mercado. La consecuencia fue una gran crisis de competitividad en Japón y un estancamiento que ya lleva 20 años. China comenzó este camino hace más de 30 años. Con la muerte de Mao Zedung y la entronización de Deng Xiaoping, se fue abriendo al mundo progresivamente y aprendiendo las reglas del juego del mercado global. Comerciantes por definición, los chinos conjugaron la agresividad natural del régimen comunista con las habilidades milenarias de los comerciante chinos. El resultado fue un extraordinario crecimiento económico y una producción de bienes sin precedentes en la historia. El crecimiento chino fue levantando temores e inquietudes a medida que iba demostrando...

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Un newton en economía

Posted by on Jul 12, 2010 in Blog, Economía | 0 comments

El sutil @ajlopez nuevamente plantea un tema interesante, profundo y complejo a la vez http://ajlopez.zoomblog.com/archivo/2008/04/14/el-estudio-de-la-economia.html ¿Es la ciencia económica una ciencia menor? ¿Requiere de un Newton que le de una teoría general que la enmarque y la lance a la conquista de temas relevantes? Reconozco que tengo pocas esperanzas en que surja un astro económico que nos haga girar alrededor de él. En parte por la naturaleza epistemológica de la ciencia económica. En efecto, la economía por su caracter social es propensa a los debates estériles y, por su naturaleza política, tiende a ser usada como argumento del poder. Se mueve entre lo más bizantino y lo más terrenal. Tiene una marcada propensión a caer en paradojas y, en el mejor de los casos, construye tautologías. La “Teoría general” de Keynes que aspiraba a ser el marco de madurez de una ciencia nueva terminó siendo un caso particular y una farmacopea para una situación especial de sistema de precios rígidos a la baja (Sticky prices http://en.wikipedia.org/wiki/Sticky_(economics) ) explicada por sus discípulos más destacados. De todas maneras siento que la ciencia económica ha avanzado mucho en estos últimos 40 años. Y la mejor demostración de ello ha sido la crisis financiera desatada a partir de las hipotecas sub prime. Yo se que muchos pensarán que un verdadero aprendizaje hubiera sido el que no hubiera ninguna crisis pero ¿Por qué le pedimos a la economía lo que no le pedimos a la medicina? Las crisis económicas forman parte de la vida del capitalismo, de hecho existe una “teoría de los ciclos económicos”, que no está muy desarrollada por cierto. Lo importante es que, después de experimentar una crisis financiera casi tan profunda como la que sumió al mundo en una profunda depresión en 1930, los economistas no discutieron como entonces entre a y z, sino que se concentraron en herramientas ya conocidas y minimizaron el daño. Probablemente Bernanke no sea recordado como el Newton de la economía pero va a tener un muy relevante lugar como el hacedor de políticas económicas que evitó una depresión cuando todos pensaron que era...

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Valor y Precio

Posted by on Jul 11, 2010 in Blog, Economía | 1 comment

Teoría de la formación de precios (I) El siempre amable @ajlopez inició este post con una twitt-pregunta; ¿Cómo se forman los precios? Es una pregunta tan interesante que no alcanza un solo post para contestarla. Por ello iniciamos una serie que, espero, se vaya enriqueciendo con la participación de todos. La teoría de la formación de precios es relativamente reciente. No así la teoría del valor que, probablemente, se remonte a los filósofos griegos. El precio y el valor se encuentran relacionados pero no son lo mismo y, pensar que su precio es su valor puede llevar a corolarios lógicos paradojales. La teoría del valor busca responder a la pregunta ¿Por qué vale un bien? Y la teoría de los precios busca responder a la pregunta ¿Cómo se forma y actúa el sistema de precios? Estas dos preguntas no tienen de ninguna manera la misma respuesta. Los clásicos creían que el valor de las cosas era objetivo. Y la discusión se centraba en qué cosa aportaba valor a los bienes. Los fisiócratas http://www.econlink.com.ar/fisiocraciacreían que era la tierra, los clásicos con David Ricardo a la cabeza http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_valor-trabajo creían que era el trabajo incorporado al bien. Todas estas teoría confluirían en una teoría unificada del valor a partir del costo de producción. Como Thomas Sowell lo expresara en “On classical economics”: “La teoría clásica del valor era en sí misma, una clara teoría del costo de producción. El valor de las mercancías competitivas producidas igualaba “el” costo (fijo) de producción en la industria y un costo ascendente de producción en la agricultura. Puesto que la renta no era una parte del costo de producción, este último se reducía al costo del capital y del trabajo”. http://www.tsowell.com/onclassicalecon.htm Esta posición, llevada al extremo por Marx http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Marx en su libro “El Capital” conducía a la paradoja de tener que disociar el valor en un valor de uso y un valor de cambio, sumado a que no explicaba otra serie de paradojas como la pérdida económica, el valor de bienes que no tienen trabajo incorporado además del valor del tiempo. Hacia 1870 tres economistas en forma simultánea e inconexa desarrollaron una nueva teoría del valor que revolucionaría la ciencia económica. Leon Walras en Francia, William Jevons en Gran Bretaña y Carl Menger en Austria, desarrollaron las teorías subjetivas del valor, conocidas hoy como teorías del utilidad marginal http://en.wikipedia.org/wiki/Marginal_utility . Esta idea se basaba en dos conceptos, los bienes valen porque la gente los necesita y porque son escasos. El valor dado por los individuos a los bienes dependía entonces de un factor subjetivo que era su utilidad relativa. No vale lo mismo un lápiz de labio para una adolecente que para un empresario de supermercado....

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Pensamientos sobre la próxima década

Posted by on Jul 4, 2010 in Blog, Economía | 2 comments

La decisión tomada por China de permitir que el yuan se aprecie en relación con el dólar es, quizá uno de los hechos de política económica más importantes de la década. Esto no significa, obviamente, que su efecto será inmediato, ni lineal, ni carente de riesgo. Siempre hay un riesgo enorme cuando cambian las cosas a las que estamos acostumbrados. En 1973 China bajo el liderazgo de Deng Xiao Ping comenzó un proceso de reforma de su economía que le permitió superar el retraso que le había producido sus anteriores experimentos, “El gran salto adelante” y “La revolución cultural”. Durante más de treinta años viene creciendo a tasas extraordinarias que la han posicionado como una potencia económica de primer nivel. Su incorporación, junto a la India al sistema capitalista, inauguró un período de bienestar nunca visto en la historia de la humanidad. La década del 90 fue la primera en que la pobreza se redujo en el mundo en términos absolutos, esto significó, con una población creciente, una reducción importantísima en términos relativos.Esta realidad positiva no impide reconocer que China experimenta una suerte de capitalismo bismarkiano profundamente represivo y asentado en el mantenimiento de una amplia masa trabajadora muy barata y alejada del consumo. El pilar fundamental de política económica donde se asienta este modelo es una moneda devaluada, es decir, el sostenimiento a partir de la política económica de un salario bajo, consumo bajo y altísimas tasas de ahorro. Bajo está política el Banco Central Chino pasó a tranformarse de el principal tenedor de bonos del tesoro norteamericano con más de 360.000 millones de dólares de reservas.Este modelo comenzó a resquebrajarse durante el nuevo milenio y, evidentemente hizo explosión con la crisis del 2007. China ha empezado a notar que no se puede promover la producción restringiendo el consumo. Y que depender de los consumidores norteamericanos a partir del crédito generado con su ahorro puede resultar muy peligroso. Permitir la apreciación del yuan tiene como objetivo más inmediato la creación de un mercado interno de consumidores que reste volatilidad a su crecimiento y que lo libere de la dependencia externa. Pero este objetivo no puede obtenerse sin superar desafíos y sin costos. En primer lugar, China deberá encontrar sus ventajas competitivas a partir de diferenciales que no pasen por un salario bajo sino que se orienten a factores vernáculos. El aumento de salarios planteará la necesidad de flexibilizar su estructura productiva y capacitar a su fuerza laborar hacia los sectores donde China sea realmente competitiva. Superada la readecuación de su matriz productiva, sobrevendrá el desafío de enfrentar los crecientes reclamos de su naciente clase media. Éste es, probablemente, su valla más difícil. China nunca a podido conjugar prosperidad...

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