Ser Guapo

Posted by on Mar 28, 2011 in Blog, Literatura, Política | 0 comments

En la Argentina hay que ser guapo. Y no en el sentido que le tienden a dar los ibéricos a la palabra. Hay que guapear, hay que mostrarse capaz de las mayores audacias. Sólo así te respetan. No esperes solidaridad ni comprensión desde el respeto al otro. No esperes diálogo ni acuerdo. Todo eso son muestras de debilidad de quien, sabiéndose derrotado espera rescatar algo. Cualquier mano tendida debe ser interpretada como un pedido de clemencia. Por supuesto, para ser guapo es necesaria cierta “caja de herramientas”. Guapear en la soledad es lo más parecido a la eutanasia como espectáculo de masas. Hay que tener contactos para esquivar una justicia tuerta, hay que tener una fuerza de choque para amedrentar, hay que tener militancia (que palabra castrense para ser enunciada por un demócrata), hay que tener prensa propicia. Entonces sí se puede guapear. Ser el malevo del barrio. Ser el taura en la parada. Mirar alrededor con sonrisa gardeliana. Hablar del amor del pueblo rodeado de la seguridad de los matones. Entonces sí podemos decir “para el enemigo ni justicia” y para nosotros impunidad. Pero no confundamos, ser guapo no es ser valiente. Se parece mucho más a ese muchacho que le comentaba a su amigo sobre la pelea de tres muchachotes contra un viejito solitario. –“¿Y qué hiciste?”, le pregunta el amigo. -“No pude quedarme al margen –contesta el joven- lo molimos a golpes entre los cuatro.” Ser guapo, como se entiende la guapeza en la Argentina, es algo que se parece mucho, mucho a la cobardía....

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La ley de Say: un ejemplo de causalidad

Posted by on Mar 20, 2011 in Blog, Economía, Política | 0 comments

En el día de hoy mi amigo @ajlopez me dió a leer su post sobre Jean Baptiste Say y su famosa ley sobre el equilibrio macroeconómico. Me parece que el tema es más que oportuno ya que la discusión sobre la ley de Say tiene que ver con discusiones del orden de “esto provoca aquello o viceversa”, es decir qué cosas son causa y qué cosas efecto en la realidad. Esta discusión que puede parecer a primera vista demasiado abstracta, tiene una enorme importancia en cuanto a política pública y es de alguna manera la clave para entender qué buscan hacer los políticos cuando intervienen en economía. Fue John Maynard Keynes quien dijo que “los hombres prágmaticos que se creen exentos de toda influencia intelectual generalmente son esclavos de algún economista ya difunto. Los partidarios incontrolados de la autoridad, que escuchan voces etéreas, exudan su frenesí de algún escritozuelo universitario de unos años antes”. Una de las cosas interesantes de las críticas de Galbraith y Keynes a la ley de Say es que ellos refutan una ley que Say nunca estableció. Decir que la oferta equilibra “mágicamente” la demanda no es una formulación; simplemente es un sinsentido. La controversia sobre la ley de Say nace prácticamente junto a la ley.   Si alguien está interesado en profundizar sus distintos aspectos le recomiendo el libro “Reconsideraciones de economía clásica“de Thomas Sowell. Este libro desgrana la controversia y la interpretación que los clásicos hacían de su formulación. La ley de Say en economía clásica comprendía seis proposiciones importantes: 1. Los pagos totales de los factores que se reciben por producir un volumen dado (o valor) de producción son necesariamente suficientes para comprar ese volumen (o valor) de producción. 2. No hay pérdida de poder adquisitivo en ninguna parte de la economía, ya que la gente ahorra hasta el límite de su deseo de invertir y no atesora más dinero del que necesita para sus negocios en un período determinado. 3. La inversión es sólo una transferencia interna, no una reducción neta de la demanda agregada. La misma cantidad que podría haber gastado el consumidor económico la gastarán los capitalistas y/o los trabajadores en el sector de bienes de inversión. 4. En términos reales, la oferta iguala a la demanda ya que cada individuo produce solamente a causa de su demanda de otros bienes y hasta el límite de ella. (A veces se apoyaba a esta doctrina, demostrando que la oferta iguala a la demanda ex-post) 5. Una mayor proporción de ahorro provocará mayor proporción de crecimiento siguiente de la producción total. 6. El desequilibrio de la economía puede existir solamente cuando las proporciones internas del producto difieren de las proporciones preferidas por los consumidores, NO porque el producto...

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Un enemigo del pueblo

Posted by on Mar 6, 2011 in Blog, Literatura, Política | 2 comments

Probablemente no haya dramaturgo en la historia que haya enfrentado de una manera más valiente a la hipocresía de la sociedad como lo hizo Henrik Ibsen. Su obra es de lectura obligada para cualquier espíritu libre pues describe, de la manera más descarnada y cruda, lo que debe esperar un hombre que vive en sociedad y que aspira a pensar por sí mismo. No hubo negociación posible entre Ibsen y su época. Él vivió en carne propia la hipocresía de una madre religiosa e introvertida conviviendo con un padre un poco demasiado alegre. La quiebra familiar que sobrevino cuando él tenía sólo ocho años debió haber funcionado como un acto de justicia que buscaba darle coherencia a un mundo que no la tenía para nada. Para Ibsen la elección siempre era el camino más difícil. Como Tolstoi, en el sacrificio estaba la redención. Decidió vivir de sus obras, le fue muy difícil. Su primer trabajo, Catilina, no fue representada. Nótese que, ya su primer escrito, en su etapa romántica involucraba el dilema moral de un disoluto tratando de hacerse del poder. “Un enemigo del pueblo“ relata como un hombre honesto debe enfrentar a toda su sociedad cuando descubre que las aguas del balneario del pueblo, principal fuente de ingreso de sus habitantes, están contaminadas. Frente a esta realidad se manifiestan todos los monstruos que viven escondidos detrás de las buenas costumbres. Ya no hay amigos ni piedad. El pueblo entero intenta callarlo, ocultar la verdad y sobrevivir. La negación es la perfecta respuesta que da la sociedad frente a la crisis. Y la persecución al mensajero. A su vez, el protagonista adopta una actitud irreconciliable. La verdad no se negocia, es necesario decirlo todo, denunciar a la hipocresía y hundirse en la soledad. El telón cae con la idea rectora de Ibsen, “el hombre más fuerte del mundo es el que está más sólo“. Se conjetura que “Un enemigo del pueblo” tuvo su origen  en las terribles críticas que Ibsen sufrió por “Espectros“, una obra que bien podría representar el destino de los argentinos de los últimos 60 años. Fue prohibida el día de su estreno en Alemania y no fue representada en Noruega por 15 años. Era demasiada realidad para sociedades negadoras. “Espectros” es la historia de una familia cuya estructura moral está signada por la hipocresía, el padre alcohólico ha tenido una hija con la sirvienta, y la  madre religiosa lo tolera para mantener la estructura familiar. Finalmente el hijo hereda las conductas del padre y se acuesta con su media hermana frente al resignado sufrimiento de la madre. No hay solución en la negación de la realidad, sólo se profundiza la decadencia. La salida está en combatir la hipocresía y se enfrentar la maldad....

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