La doble vida de China

Posted by on Nov 25, 2010 in Blog, Economía, Finanzas, Política | 2 comments

En los últimos días se ha escrito tanto sobre la cumbre del grupo de los 20 y sobre la supuesta “guerra de monedas” que me parece que amerita un intento de bajar todo esto al sentido común y hacer un pequeño aporte a la confusión general. Los países tienen una sola manera de aumentar sus ingresos, producir más. Pero esta producción tiene que cumplir con una pequeña regla de hierro, su costo tiene que ser inferior a su ingreso. Si esto no se cumple, no se crece, se decrece. Esto es lo que comunmente se conoce como competitividad. Un país puede ser competitivo si puede vender caro o si puede producir barato. En general los países ricos pertenecen al grupo de los que venden caro productos sofisticados y los países pobres son los que venden barato productos menos complejos. Los países pobres se dedican a esto porque como son pobres, el trabajo ofrecido por su población es barato y, en consecuencia sus costos son bajos. A medida que un país crece sus ingresos empiezan a aumentar y va perdiendo esta competitividad de país pobre; debiendo entonces, mejorar sus productos para poder competir como un país rico. Obviamente, esto es mucho más difícil, y algunos países fracasan, empobreciéndose nuevamente y reiniciando el procesos desde la nueva pobreza. El éxito es algo que nunca se compra con garantía. El fracaso siempre es algo traumático ya que nos enfrenta con nuestras limitaciones y nos obliga a aceptar la realidad por lo que sus consecuencias no siempre son la mejora sino que, a veces, son la negación, la caída en el populismo y la pérdida de libertades. Los primeros dos ejemplos de este proceso son Japón y Alemania. Ambos devastados después de la guerra le dieron un ejemplo al mundo de como ponerse de pie con esfuerzo y sacrificio. Ambos empezaron vendiendo productos muy baratos y fueron sustituyendo su producción por productos más sofisticados y con una mayor tecnología. Pero mientras Alemania aceptó el desafío de competir en un mundo global, Japón optó por cerrarse y controlar su mercado. La consecuencia fue una gran crisis de competitividad en Japón y un estancamiento que ya lleva 20 años. China comenzó este camino hace más de 30 años. Con la muerte de Mao Zedung y la entronización de Deng Xiaoping, se fue abriendo al mundo progresivamente y aprendiendo las reglas del juego del mercado global. Comerciantes por definición, los chinos conjugaron la agresividad natural del régimen comunista con las habilidades milenarias de los comerciante chinos. El resultado fue un extraordinario crecimiento económico y una producción de bienes sin precedentes en la historia. El crecimiento chino fue levantando temores e inquietudes a medida que iba demostrando...

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Credo

Posted by on Nov 2, 2010 in Blog, Filosofía, Política | 10 comments

Creo en la libertad individual. No como un regalo divino, sino como una tarea diaria de hombres que valoran más su dignidad que su fortuna. En definitiva, la fortuna tiene que ser muy grande para compensar el no poder caminar junto a tu prójimo con la cabeza alta. Creo en la democracia republicana, esto es aquella que es tolerante con el pensamiento ajeno y que respeta los derechos de las minorías. La democracia no es sólo contar votos, es aceptar la diversidad en todas sus formas y condenar el uso arbitrario del poder. Creo en el imperio de la ley. De una ley general, pareja para todos. De leyes sencillas que todo el mundo conozca y se puedan cumplir. De leyes del tamaño de los hombres que no requieran ser un santo ni inmolarse para estar dentro de la legalidad. Creo en la responsabilidad individual. Es una ilusión pensar que nuestra vida depende de otro, distinto a nosotros mismos. Nuestras acciones pueden afectar a otros pero, sobre todo, repercuten en nosotros. Creo que ningún hombre se engaña a sí mismo en su último minuto de vida. Creo en el trabajo diario como ejercicio de vida. En la humanidad creativa construyendo un futuro mejor. Si el trabajo es sólo deber, entonces es esclavitud, si creemos que es el disfrute momentáneo, entonces no tiene límites y nos consume. El buen trabajo es la disciplina difícil que nos gratifica al final del día. Creo en la libre empresa y en la creatividad del hombre. Ambas nos sacaron de la miseria más absoluta y de la condición de animal enfermo y nos proyectaron a un mundo donde la pobreza puede desaparecer. Ambas son la prueba de la llama divina que arde en cada hombre. Creo en fijar límites y en amar los horizontes. El peor pecado del hombre es creer que la voluntad todo lo puede y que no existen costos para lo que se hace. Los pasos pequeños acordados con los hermanos hacen que el avance sea constante y plácido. El error de Ícaro fue no escuchar a su padre. Creo que la gente es buena y busca la felicidad. Pero cuando la acorrala la miseria o la encandila el poder, la gente puede actuar de manera peligrosa y autodestructiva. Por eso creo que es importante que el poder esté muy dividido y que combatamos la pobreza. Con pocas leyes sabias a las que todos estemos sometidos y sin pobreza, la sociedad toda mejora. Creo en la discusión y en la crítica como método de acercamiento a la verdad. Creo que existe una verdad y una realidad que supera a los hombres. Y que nuestro objetivo en la vida, eso que nos hace seres humanos, está en...

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